martes, marzo 28, 2017

... y tus pantalones verdes.



La voz del viento llegaba
cargando versos, canciones y rezos,
de olores a brisas del mes de abril
y de las mandarinas verdes.
Andaba confiada
segura de que Dios existe
y los duendes también.

... Llegaron las lluvias,
sin avisar  ...

Te busqué
en los rostros de otros...
Invoqué a Buda, a Jehová, a Satanás
a los dioses musulmanes y a los taoístas
a los condenados a muerte,
entre mis muertos,
entre los inmigrantes
 los dreamer,
 los peregrinos,
los hechiceros,
 los saltamontes.

Pregunté a los ángeles
de las madrugadas
 a las sombras....
Conocían de otro
igual a ti
con tu rostro, tu sonrisa
 y tus pantalones verdes.

Así fue que miré por última vez
aquella foto tuya del carné.
No te reconocí
no podías ser tú
pero eras...
Volví la hoja
parecías un ser  malvado y virulento
un pájaro hambriento
usurpador de nidos
voraz de codornices
mentiroso y cobarde,
 en el lodazal del tiempo
vendiendo panfletos
para el próximo concierto.

Te eché en algún tiesto
entre mis alpargatas verdes.





sábado, marzo 25, 2017

¡Cómo se ha llenado de ti la soledad! Dulce Maria Loynaz.


Toda la poesía de esta mujer singular de las letras es un testimonio de fidelidad a la belleza que podemos hallar en todas partes y en nuestro propio interior, en la soledad o en el bullicio, en la oscuridad y en la luz del día.
 Leamos dos de los tantos textos que podríamos citar del poemario inicial que se nos revele la manera de la autora, "La tristeza pequeña", el refinamiento de las percepciones, vivencias, sentimientos...

La tristeza pequeña             
Esta tristeza pequeña
que podría guardarse en un pañuelo...
Esta tristeza que podría echar
con las flores marchitas.
Que podría llevársela volando
el viento.
Y que no vuela.
Y que no se echa.
¡Y que no cabe ya en mí toda!..

"Poema L", de Poemas sin nombre, uno de los mas elocuentes de de la mujer que nunca dejó la poesía , aun en las condiciones más adversas.

¡Cómo se ha llenado de ti la soledad!
La soledad me huele a ti como si estuvieras dormido en ella, 
como si esta soledad mía sólo fuera la almohada en que 
pones la cabeza, la sábana que te envuelve, blanca y tibia...
¡Cómo está llena de ti la soledad, cómo te encuentro, y cómo
te amo, y cómo me muero en ti, en ella!

Eliseo Diego escribió a la autora ,esto que tan bien caracteriza a esta mujer extraordinaria en la historia de nuestra sensibilidad:
"...Es ciertamente bien difícil, señora Dulce María Loynaz, dar algo a quienes, como ustedes, nos han traído tanto de eternidad con sólo estarse quietos, recogidos en el rincón oscuro donde la Isla refleja la luz, la sombra..."

martes, marzo 21, 2017

Esta manía de saberme ángel, sin edad...



Exilio
A Raúl Gustavo Aguirre.

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.


¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.


Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.



-Alejandra Pizarnik-

Flora Pizarnik Bromiquier, su verdadero nombre, nació en Buenos Aires, Argentina el 29 de abril de 1936, hija de inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco.
Su obra fue influenciada por Antonio Porchia, los simbolistas franceses, sobre todo por Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, por el espíritu del romanticismo, y por los surrealistas.
Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire, e Yves Bonnefo y estudió literatura francesa en la Universidad de la Sorbona.
Contactó e hizo amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz, entre otros, este último prologaría su libro “Árbol de Diana”, en 1962.


A su regreso a Buenos Aires en 1964, publicó sus libros más importantes: “Los trabajos y las noches”, en 1965, “Extracción de la piedra de la locura”, de 1968, y “El infierno musical”, en 1971.
En 1969 le fue concedida la beca Guggenheim, gracias a la cual pudo viajar a Nueva York,
El 25 de septiembre de 1972, con sólo 36 años de edad, se quitó la vida ingiriendo cincuenta pastillas de un barbitúrico durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires, donde se hallaba internada debido a una gran depresión y tras dos intentos de suicidio





A pesar de su corta vida, dejó un gran legado: Su diario con casi mil páginas, cientos de poemas, numerosos relatos cortos surrealistas, y una novela corta.


DANIEL GUILLER:












Las fotografías son de un joven artista visual neoyorkino, que se inicia en el mundo del arte, con una obra que promete por su originalidad, su talento, su habilidad y el buen gusto en este mundo poblado de imágenes donde la competencia se convierte en una especie de guillotina para los que comienzan en el arte de fotografiar, no solo el talento es necesario, la audacia y la perseverancia no pueden faltar y a este joven parece lo acompañan.
 Muy curiosa esta fotografía del perro, tal parece lleva alas, Daniel da muestras de una gran sensibilid al detenerse en esa imagen que expresa una ternura maravillosa en un mundo donde las imágenes que más nos llegan, no son precisamente cargadas de amor ni de ternuras, bien lo sabemos.
Es fundamental que el artista tenga un alma sensible a la hora de expresar su arte y no es que se convierta en un santurrón, piadoso y devoto de filosofías y religiones donde solo se prediquen actos de conmiseración, el arte debe abarcar la realidad y el artista es un observador de todo lo que lo rodea y  descubrir sus sentimientos es muy importante para el consumidor porque debe estar al lado de las causas más justas y nobles de la Humanidad y para ello debe participar y tomar partido del mundo en que le ha tocado vivir y producir su obra.


Es hijo de un fotógrafo citadino, no digo el nombre , es muy pronto para colgárselo al pecho, si lo cito por eso de todo el engranaje vocacional y heredado de los ancestros.
Las fotografías fueron tomadas en un cementerio, me llamó mucho la atención porque siempre he tenido mucha curiosidad por los camposantos, como cubana , me refugiaba muchas veces en el Cementerio de Colón y en una mezcla de misericordia por los que allí estaban, disfrutaba del arte de las tumbas y los nombres de los que en vida se habian destacado en cualquier esfera del saber, me gustaba visitarlos en su última morada, les rendía una especie de culto muy particular.





Pensé que a Daniel le pasase lo mismo pero él ha dejado sus huellas en estas bellas fotografías, "como para ellos", me enseñaba mi madre para que nada malo me pasase, porque siempre pensó que yo de alguna forma profanaba aquellos lugares. No era asi, despues lo supo EPD.

Cemetery Series Photography






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